La tensión comercial entre Brasil y Estados Unidos vuelve a subir. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva inició formalmente el proceso que podría terminar en medidas de reciprocidad contra Washington, luego de los nuevos aranceles impuestos a productos brasileños.
Brasil decidió avanzar con el mecanismo previsto en su Ley de Reciprocidad Económica, una herramienta que permite al país responder frente a medidas comerciales extranjeras que considere perjudiciales o injustificadas.
La decisión llega después de que Estados Unidos impusiera nuevos aranceles a productos provenientes de Brasil. El gobierno brasileño calificó esas medidas como “injustificadas y arbitrarias” y aseguró que continuará defendiendo sus intereses comerciales.
Sin embargo, la decisión de Brasil no implica que desde ahora comenzará a cobrar automáticamente los mismos aranceles a productos estadounidenses.
Lo que hizo el gobierno de Lula fue poner en marcha el procedimiento que puede terminar en la adopción de contramedidas. Como parte del proceso también se buscarán nuevas consultas diplomáticas con las autoridades comerciales estadounidenses.
La respuesta podría ir mucho más allá de los aranceles
La legislación brasileña le permite al gobierno adoptar diferentes tipos de medidas en respuesta a acciones comerciales de otros países.
Entre las posibilidades aparecen restricciones sobre determinadas importaciones, suspensión de concesiones comerciales y medidas relacionadas con derechos de propiedad intelectual.
De esta manera, Brasil podría diseñar una respuesta intentando afectar intereses estadounidenses sin perjudicar innecesariamente sus propias cadenas productivas ni provocar aumentos de precios dentro del país.
Lula endurece su posición
El presidente brasileño ya había anticipado que su gobierno respondería si las medidas estadounidenses afectaban los intereses económicos de Brasil.

Ahora el conflicto entra en una nueva etapa: Brasil activó formalmente el mecanismo legal, aunque todavía queda abierta la instancia de negociación.
El resultado dependerá en buena medida de las conversaciones entre ambos gobiernos y de las contramedidas que finalmente decida adoptar Brasil si no se alcanza un acuerdo.
La disputa comercial entre las dos mayores economías de América vuelve así a escalar, mientras Brasilia y Washington mantienen abierta —al menos por ahora— la puerta de la negociación.