Con más del 54 % de los votos frente al 45 % de su rival, Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), logró un contundente triunfo en la segunda vuelta electoral y se posiciona como el próximo mandatario de Bolivia. Su victoria marca el fin de más de dos décadas de dominio del Movimiento Al Socialismo (MAS) y abre una nueva etapa en el país andino.
El domingo 19 de octubre de 2025, Bolivia cerró un capítulo político importante: con aproximadamente el 97 % de los votos preliminares escrutados, Rodrigo Paz obtuvo el 54,53 % frente al 45,47 % de su contendiente, Jorge Tuto Quiroga, ex presidente y candidato del frente Libre.
Paz, senador de carrera y figura del centro político, asume el reto de gobernar un país sumido en una crisis económica, caracterizada por una recesión, el desplome de la industria de los hidrocarburos y una creciente inflación, según los datos que acompañaron la cobertura electoral.
En su primer discurso como presidente electo, Paz instó a la unidad nacional: “Estoy dispuesto a trabajar con todos los hombres y mujeres que quieran a la patria”, declaró ante sus simpatizantes. Su vicepresidente electo, Edmand Lara, también envió un mensaje de reconducción: “Hoy el pueblo nos da la oportunidad de gobernar Bolivia para todos. Llamo a la unidad y a la reconciliación de los bolivianos”.
El admitido Quiroga reconoció la derrota sin denuncias de fraude: “Entiendo el dolor que nos embarga… si tuviéramos una evidencia sistémica (de fraude) la pondríamos sobre la mesa”, señaló.
Esta elección representa un punto de inflexión, pues pone fin al dominio del MAS, que había gobernado Bolivia –con la excepción de un breve interludio– desde 2006 y obtuvo apenas el 3,1 % en la primera vuelta.
Desafíos inmediatos
Paz enfrenta, desde su asunción —prevista para el 8 de noviembre—, una agenda cargada. Entre las prioridades señaladas por analistas se encuentran:
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Atender la emergencia económica: consolidar finanzas públicas, recuperar divisas y reactivar la industria de hidrocarburos.
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Reformas estructurales: impulsar cambios en la justicia, mejorar la institucionalidad y promover transparencia.
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Gobernabilidad: el nuevo mandatario no cuenta con mayoría clara en el parlamento. La Asamblea Legislativa Plurinacional quedó fragmentada entre seis partidos, lo que dificulta aprobar reformas de calado sin acuerdos de amplio espectro.
Una nueva etapa política
La victoria de Paz abre lo que muchos analistas califican como “una nueva era” para Bolivia, marcada por el relevo en el poder, la expectativa de mayor apertura económica y un discurso de conciliación nacional. Sin embargo, también aparece la advertencia de que los éxitos dependerán de un buen desempeño gubernamental en un entorno altamente polarizado.
Con la toma de mando a poco más de dos semanas, tanto la comunidad internacional como los ciudadanos bolivianos estarán atentos a los primeros pasos del gobierno electo, en medio de esperanzas de cambio y la presión de resultados concretos.